jueves, 2 de enero de 2014

Al volver de Cuba,hace varios años ya, empecé un diario de viaje, pero no era real, porque de diario no tenía nada. Era un intento de recordar en retrospectiva todo lo que había pasado o sentido. Me quedé con las ganas.
India, mi amada y aún no conocida India me habilita a escribir, ( y a sentir, a soltar, y ubicar nuevamente a mi corazón latiendo, compasivo y a tantas otras cosas que no sé todavía...) siguiendo el consejo de mi amigo Ayi que me aseguró que era un ineludible. Un anotador o similar me acompañará para luego ir subiendo fotos y relatos para compartir con quien se cruce en mi camino virtual.

Ayer, en un taxi sin aire,a minutos de la tormenta, en el momento más denso y pesado,volviendo de Palermo, muy tarde, me encuentro cansada y un poco fastidiosa. El conductor, quien se rige por movimientos lentos y pacientes y sostiene el volante como si le hiciera una caricia, claramente no está apurado. Al verme inquieta, pregunta -¿prendo el aire? ...-no, no hace falta...estamos bien- contesto...Y agrega: -En cualquier momento,si se larga, paro el auto, y me bajo a recibir la lluvia. Miren, estoy preparado. (Nos muestra las ojotas, toalla y un short). Y sigue, - no me lo voy a perder...

Las lágrimas de emoción no piden permiso. Ya no tengo calor ni quiero llegar a mi casa. Lo simple, la alegría y la vida me convocan.  Estoy preparada. India, allá voy.

PH:Gabriel Ayilef

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